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jueves, 19 de febrero de 2009

N10. Texto

El objetivo inicial de este proyecto fue indagar en la incierta pretensión de proyectar Arquitectura desde la Fotografía y, en ese sentido, la experiencia se suma a aquellas otras que proyectan desde el dibujo, desde la literatura, desde el cine, o desde cualquier actividad creativa que revierte experiencias disciplinares y acompaña los pasos del arquitecto en su recorrido personal indagatorio. Abierta esta puerta, otras más se abrieron dejando pasar el aire de otras tantas fantasías y reflexiones que se encadenan sin que una razón última pueda explicarlo todo:
... Arquitectura. Proyecto. Arquitecto. Fotografía. Mujer. Mirada. Arquitectura ...
Así, cuando sobre las maquetas apiladas se proyectaron grandes obras de referencia, surgieron las pholaroids -una tras otra- sin apenas tiempo para verlas. Viéndolas ya apareció la Mujer, como cliente/usuario y como metáfora de la propia Arquitectura.
DIARIOS DE ARQUITECTO (V)
ESTUDIO PARA BARBARA B (artista conceptual)
ArqPro05
En el mismo instante que la conocí me nombró su compañero para el siguiente capítulo de su vida. Y tuve que aceptarlo. Aunque me sentía estimulado y atraído, estos sentimientos nunca fueron separados de la intimidación y un cierto pánico hacia su heterodoxia. Incluso cuando terminé por aceptarla -comprendiéndola- no dejé de considerarla una excéntrica sometida al rigor de sus propios rituales. Tal y como me había pronosticado el escritor que me la presentó. Nunca he podido explicar como se desarrolló este trabajo. Incapaz por completo de ordenar la experiencia en un relato transmisible, hoy acepto que formó parte de nuestra relación cotidiana. Intima incluso. Charlar con ella de cualquier cosa era proyectar, pero también comer o dormir y hacer el amor. Preparando una fiesta para los amigos o yendo de compras, proyectábamos también. No puedo precisar en que momento surgió la primera idea. O cuando se descartó para dejar paso a otra. Ni siquiera sabría si hubo varias o una sola. Solo conservo los resultados y algunos vagos recuerdos de aquel período de mi vida. Formas y espacios que se mezclan con los del apartamento compartido, con los edificios visitados en el viaje de julio y agosto. Pero también con todas sus ideas sobre el mundo. Mezclados -incluso- con el contenido de sus libros más queridos. Y también los más odiados. Con las fotos que nos hicimos y con las que quise hacerle. Con sus manos dibujando en el aire. Era artista, eso está claro. Su arte había superado con mucho la frontera física de lo comúnmente considerado artístico y, a pesar de ello, fue bien recibida desde el primer momento por todos. Críticos, coleccionistas o galeristas. Incluso los propios colegas mantenían con ella una relación vital gracias a que “te incluía en su vida antes de cualquier otra opción”. Incluso antes de dudar entre aceptarla o no, ella ya te había aceptado sin remisión. Por otra parte, esto es lo único que hacía. Este era todo su arte. Unos la consideraban fotógrafa, otros escritora, otros artista plástica. Ella me dijo que hacia proyectos, pero yo creo que vivía su vida siguiendo normas propias -muy estrictas- para mostrar el resultado por partes. Fragmentariamente. Como piezas de un puzzle que cada vez que se ordena, muestra una imagen diferente. Una vida cada vez y ninguna la suya. O quizás no, y todas juntas están formando la suya.
DIARIOS DE ARQUITECTO (VI)
CLÍNICA DE ESTÉTICA PARA ISABEL I (cirujana plástica)
ArqPro06
Por necesidades de su trabajo, siempre nos reunimos en las dependencias de su anterior clínica. Un gran local que ocupaba los bajos de un sombrío y elegante edificio del ensanche en el que se encontraba perfectamente encajado. Una armoniosa integración producida más por la sencillez de su normalidad y anonimato que por un inexistente valor arquitectónico. Algo, a pesar de tanta armonía, se mostraba extraño en esa relación. Nada estridente, pero algún matiz rompía la continuidad compositiva de los elementos situados entre la cornisa y el zócalo. Incluso estos parecían algo ajenos. Observé tan sutil diferencia muchas veces, hasta el punto en que una cierta obsesión me impidió reprimir la curiosidad por más tiempo y, en una de nuestras reuniones, comenté con ella mis divagaciones. Su reacción de sorpresa la descompuso levemente, pero de inmediato recuperó su tono habitual de estudiado equilibrio profesional. El local -me contaba con todo detalle- la fascinó desde el primer momento en que lo visitó acompañando al agente inmobiliario. Era magnífico y su fachada se insertaba en el resto del edificio como un elemento compositivo más. Como un basamento. Se construyó conjuntamente con el edifico, como era la costumbre, y el anterior propietario insistió tanto sobre la importancia de la continuidad estética planteada por el arquitecto, que hizo prometer el mayor respeto en las obras de adaptación. En las pequeñas reformas que hemos debido realizar -me explicaba- siempre mantuvimos nuestra promesa. No insistí más sobre un asunto que parecía incómodo para ella, pero de esa y otras conversaciones con miembros de su equipo deduje el origen de mi extraña percepción: Las nuevas instalaciones, requeridas por sucesivas ordenanzas municipales, habían obligado a la realización de varias obras en distintos momentos y, aunque la intención fue siempre cumplir con la promesa, sutiles cambios se habían introducido “con la mejor intención estética”. Unos centímetros de más en la altura y de menos en la anchura de los huecos les daba una esbeltez que los acercaba a la sección áurea. Un pequeño adelgazamiento del fuste de las columnas las aproximaba al orden clásico de referencia. El estrechamiento de la cornisa la hacía más liviana. Algo parecido a un estiramiento de la superficie del zócalo había eliminado las juntas de unión -abiertas con el tiempo- dándole mayor continuidad al material. Las carpinterías fueron decapadas perdiéndose con la pintura la huella del tiempo... Todas estas modificaciones, que mejoraban cada elemento respecto del teórico canon de procedencia, habían pasado por alto su relaciones dentro del conjunto edificado. Una nariz perfecta en un rostro común. Quizás esto condicionó mi trabajo posterior. En mi opinión, toda nuestra relación en el proyecto estuvo marcada por este punto de vista. Las partes me fueron depuradas una por una. Mi trabajo consistió en salvaguardar el todo.

N10. Galería a

ArqPro_005
ESTUDIO PARA BARBARA B (artista conceptual)

N10. Galería b

ArqPro_006
CLÍNICA DE ESTÉTICA PARA ISABEL I (cirujana plástica)

sábado, 15 de diciembre de 2007

N6. Texto

El objetivo inicial de este proyecto fue indagar en la incierta pretensión de proyectar Arquitectura desde la Fotografía y, en ese sentido, la experiencia se suma a aquellas otras que proyectan desde el dibujo, desde la literatura, desde el cine, o desde cualquier actividad creativa que revierte experiencias disciplinares y acompaña los pasos del arquitecto en su recorrido personal indagatorio. Abierta esta puerta, otras más se abrieron dejando pasar el aire de otras tantas fantasías y reflexiones que se encadenan sin que una razón última pueda explicarlo todo:
... Arquitectura. Proyecto. Arquitecto. Fotografía. Mujer. Mirada. Arquitectura ...
Así, cuando sobre las maquetas apiladas se proyectaron grandes obras de referencia, surgieron las pholaroids -una tras otra- sin apenas tiempo para verlas. Viéndolas ya apareció la Mujer, como cliente/usuario y como metáfora de la propia Arquitectura.
DIARIOS DE ARQUITECTO (III)
AGENCIA DE MODELOS PARA MARIAJOA M (empresaria ex-top model)
ArqPro03
Era tan delgada como vehemente y movía sus cuarenta y cinco kilos a una velocidad de película antigua. Como todos los que se cruzaban con ella, también yo trataba de adivinar como sería su cuerpo debajo de esa talla 36 que le quedaba tan holgada. Casual, según ella. Sin músculos aparentes con los que marcar algún punto singular de su anatomía, eran previsibles pocas sorpresas sobre su interior, pero aún así, no dejaba de convertir todas las miradas disponibles a su alrededor en escrutante dedicación. Trabajamos con planos y maquetas y los pellizcaba. Cuando comentaba el proyecto nunca perdía el tiempo con lo acertado. Hablaba de lo que había que quitar, y lo hacia con pequeños y nerviosos gestos de sus dedos índice y pulgar. Pellizcando a pocos milímetros de una puerta o una ventana, de una cornisa o cualquier cosa sobrante en su opinión. Y prolongaba el movimiento de sus dedos con el gesto de lanzar una bolita desagradable. Incluso las veces que cambió su despacho -muchas- lo hizo pellizcando y lanzándolo a lo lejos. También pellizcó salas de reuniones y de espera. Y ascensores. Y cuartos de baño. Con ella, cualquier propuesta presentada sufría de inmediato una sobredosis de minimalismo radical en forma de ataque dactilar: pellizco y chorlito despectivo. Cierto día, cuando conversábamos relajadamente tras una sesión de trabajo, me explicó como los diseñadores de moda reducen el cuerpo femenino a las escasas líneas en las que apoyar el modelo. Pellizcando el aire y lanzando su bolita, estaba justificando la anorexia como una búsqueda de lo esencial. De la figura sublime que, por carecer de forma, podía tomar como suya la propuesta por el diseñador. Una especie de estructura optimizada en la que, no sobrando ningún elemento, los restantes son todos necesarios. El día que debíamos dar por terminado el trabajo seguía sin gustarle el resultado y continuaba pellizcando. Quedaba poco donde hacerlo, pero siempre encontraba algo con lo que formar su bolita. Tan poco había, que ya no podría decirse si faltaba algo imprescindible. Pero ni ella ni yo teníamos tiempo para seguir este proceso. Con el último pellizco lo dejamos.
DIARIOS DE ARQUITECTO (IV)
TANATORIO PARA NANCY N. (empresaria de pompas fúnebres)
ArqPro04
La agenda -abierta todo el fin de semana- lo advertía. Lunes, 15 de Abril, (10,00 AM): Sala de reuniones. Primera visita. Proyecto de Tanatorio. Desde aquel día, y todos los demás, esta mujer fue estrictamente puntual. Con la última campanada imaginaria saludaba -buenos días- y comenzaba una reunión que ya no dejaba de dirigir hasta el final. O quizás más tarde, porque su presencia se prolongaba levemente por detrás de su salida. Era mayor sin duda, pero con una edad incalculable. Extremadamente elegante, más allá de su apariencia, aunque desprovista de atractivo físico alguno. Exponía sus necesidades como parte de un informe forense y cuando escuchaba mis argumentos no transmitía una particular atención. Finalmente, convencida y segura pero sin entusiasmo, lo resumía todo desgranando una retahíla de obligaciones para el arquitecto difícil de seguir con atención por falta absoluta de estímulo (en esas reuniones se dibuja más que se escribe). Con tan calculado alejamiento, no obteníamos el necesario alimento del que se nutren las ideas pero, en cambio, nos relacionábamos sin ningún problema con el delicado motivo del proyecto. -Esta fase inmaterial puede resultar poco atractiva para algunos y me contagia- así me consolaba y, en este erial de emociones, avanzó el proyecto hasta tener una forma reconocible. Dibujos, planos y maquetas llenaban de objetos las reuniones, y las personas implicadas formaban ya un grupo amplio. Las formas propuestas, los esquemas trazados, los estados de ánimo, una discusión de tráfico, un problema familiar, un retraso. Algo o alguien debería habernos sacado de la atonía, pero nunca sucedió. Nada hacía saltar la chispa eléctrica desencadenante. Y el proyecto se dio por terminado solo cuando tuvimos la absoluta seguridad de haber resuelto todos los requerimientos planteados por las partes. Ella quedó satisfecha y yo también. En mi interior, sin poder evitarlo, la asocié con la Muerte por más tiempo del debido. Ahora solo encuentro una explicación al fenómeno. Esta mujer mantenía un trato cotidiano que resolvía como el reloj lo hace con el Tiempo. Midiendo, señalando, encauzando hacia delante y sin pasado ni memoria. Como si dejándose atravesar por él se hiciese inmune a sus efectos. Veo el proyecto como un reloj. Y a mí, atravesado por ella.

N6. Galería a

ArqPro_03
AGENCIA DE MODELOS PARA MARIAJOA M (empresaria ex-topmodel)

N6. Galería b

ArqPro_04
TANATORIO PARA NANCY N. (empresaria de pompas fúnebres)

viernes, 9 de noviembre de 2007

N2. Texto

El objetivo inicial de este proyecto fue indagar en la incierta pretensión de proyectar Arquitectura desde la Fotografía y, en ese sentido, la experiencia puede sumarse a las que proyectan desde el dibujo, desde la literatura, desde el cine, o desde cualquier actividad creativa que revierte experiencias disciplinares y acompaña los pasos del arquitecto en su recorrido personal indagatorio. Abierta esta puerta, otras más se abrieron dejando pasar el aire de otras tantas fantasías y reflexiones que se encadenaron sin que una razón última pueda explicarlo todo:
... Arquitectura. Proyecto. Arquitecto. Fotografía. Mujer. Mirada. Arquitectura ...
Así, cuando sobre las maquetas apiladas se proyectaron grandes obras de referencia, surgieron las imágenes -una tras otra- sin apenas tiempo para verlas. Viéndolas ya apareció la Mujer, como cliente/usuario y como metáfora de la propia Arquitectura.
DIARIOS DE ARQUITECTO (I)

CASA DE CAMPO PARA GWYNETH G (actriz secundaria)
ArqPro01
Jamás he conocido a una mujer como ésta. En sentido literal, porque puede decirse que en realidad no la conocí verdaderamente. Y nunca he visto otra igual. La precedió en cuatro meses su representante legal, también secretario, único familiar conocido y, según me pareció, discreto amante. Se trataba de un hombre maduro -podría ser su padre- tan educado y dueño de su imagen como aquellos nobles ingleses que nos mostraba el cine americano como arquetipo de la madurez masculina, confundiéndola con la eficacia más absoluta. Juntos trabajamos en el proyecto durante ese tiempo, partiendo de las necesidades e ideas iniciales, hasta concretar una propuesta muy estructurada, en la que se acoplaban correctamente mis intereses arquitectónicos con el sentido funcional y práctico de su mentor. Con aquel material podría ponerse en marcha la compleja documentación de obras, que aún requería de un plazo para su desarrollo. Pero antes sería necesario el visto bueno de ella, y acordamos una cita. Cuando llegué ya estaba allí, lo supe en el ascensor. El recorrido hasta la sala de reuniones fue una pura excitación. El aire, los aromas, el brillo de los grises, la música ambiental... los mismos de siempre -anodinos y convencionales- iban cambiando a cada paso recorrido, en un crescendo cinematográfico que alcanzó la máxima expresión con su presencia. Frente a mí Marilyn Monroe, Ingrid Bergman y Greta Garbo en un combinado -movido, no agitado- que nadie hubiera podido imaginar. Yo tampoco hasta ese instante. Pero allí estaban. No las tres juntas, sino en una. No revueltas como un amasijo de facciones histriónico, ni tampoco ordenadas como un catálogo de miembros. Por más que lo he pensado, no sabría decir de que manera. Manipulé múltiples combinaciones superpuestas como capas transparentes. Veladas y desveladas las unas por las otras. El proyecto sufrió diversos cambios. Unos solicitados por ella y otros incorporados por mí. Aunque los más importantes iban dirigidos a buscar esa forma de combinar que alude con certeza pero no muestra.

DIARIOS DE ARQUITECTO (II)

VIVIENDA PARA SYLVIA S (ama de casa militante)


ArqPro02
Participaba activamente en la organización de diversas asociaciones de amas de casa, siendo una febril impulsora de este incipiente movimiento reivindicativo. Presidía una confederación nacional, para la que redactaba comprometidos manifiestos en revistas y periódicos, al tiempo que participaba en congresos, reuniones y comisiones, así como en manifestaciones, encierros y protestas de todo tipo. Su aspecto, en cambio, era la antítesis de tanta vehemencia: su cuerpo era paciente, sus piernas daban solidez a cualquier postura adoptada por éste, y su rostro transmitía el atractivo de quien espera aprender algo constantemente. Su mirada -como ella- era dual. Siendo así, esta mujer transmitía una relación de fuerzas en equilibrio, pero sólo como si se tratara de poderosas fuerzas en equilibrio por un instante. Cuando propuso su encargo -una casa para ella y su familia, a la que nunca conocí- dedicó largos y encendidos monólogos a las relaciones entre la mujer y la vivienda, aportando diversas publicaciones y ejemplos, propios y ajenos, que profundizaban en dichas relaciones desde distintas ópticas y criterios. A mis preguntas, dirigidas a conocer el programa familiar, siempre respondió como si interrumpiera un discurso más importante: con sequedad y desinterés. En estos casos, contaban más sus mínimos gestos que los monosílabos que pronunciaba. Tras un tiempo razonable de trabajo y entrevistas, la vivienda respondía íntegramente a sus necesidades, si debemos atender a sus elogios, y vibraba de identidad con el proyecto. Equilibrada y mínimamente gestual respecto de lo funcional. Enardecida en su discurso sobre lo conceptual. Aún así no pude conocer la opinión de sus cuatro hijos, su marido, o su padre, que también la habitarían. Con el tiempo he olvidado muchas cosas sobre ella, incluso algunas importantes, pero siempre recordaré dos argumentos con los que construí el proyecto (sus propios materiales, podría decirse): Defendía el espacio privado con la misma energía que violaba el público. Inquietaba su equilibrio de fuerzas -desmesuradas y antagónicas- pero su atractivo residía en la fragilidad del mismo.

N2. Galería a

ArqPro_001
CASA DE CAMPO PARA GWYNETH G (actriz secundaria)

N2. Galería b

ArqPro_002
VIVIENDA PARA SYLVIA S (ama de casa militante)