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martes, 25 de agosto de 2009

N17. Galería

Archivos C. Ciudad-Imaginario
Paris. Noviembre 1990

sábado, 31 de enero de 2009

N9. Galería

Archivos C. Ciudad-Imaginario
Wien. Febrero 1990

domingo, 2 de diciembre de 2007

N5. Texto

Imaginarios Urbanos. Armando Silva
Gabriel Campuzano
El día 3 de enero de 2006 se inició, en la sede de sevillana de la Universidad Internacional de Andalucía, el seminario Imaginarios Urbanos con una conferencia de Dº Armando Silva. En ella expresó los conceptos fundamentales en los que se apoya su teoría sobre la formación de estos imaginarios, extendiéndose en matices y aclaraciones muy enriquecedoras para su comprensión. Tantos y tan minuciosos, que no puede ser el objetivo de estas notas sustituir su ponencia. Se trata más bien de establecer aquí una conexión con sus trabajos y publicaciones, que se extienden sobre muy diversas ciudades, como atalaya y filtro que hacen posible otras miradas sobre la ciudad. Para ello quizás nos baste con subrayar los seis emparejamientos de opuestos en los que apoyó su descripción conceptual.
-espacio / tiempo. Ante el creciente proceso de desterritorialización de las ciudades, el foco de atención analítico de las investigaciones sobre las nuevas realidades urbanas debe desplazarse desde el lugar arquitectónico como objeto físico, hacia una noción de red y de interacción perceptiva. Por ello, el propósito de la teoría de los imaginarios urbanos no es diseñar mapas empíricos que ofrezcan una representación global y cerrada de la "ciudad real", sino crear algo más parecido a "croquis" -provisionales y variables- en los que se muestren diferentes mitologías urbanas, distintas percepciones y prácticas sociales y culturales que conviven en una misma localidad.
-ciudad / urbanismo. Asistimos a la expansión y desarrollo de un urbanismo sin ciudad. Se consolidan aglomeraciones urbanas en las que los ciudadanos habitan sin necesidad de vivir en ciudades con límites precisos y estructuras fácilmente reconocibles e identitarias. La expansión de este urbanismo sin ciudad está directamente relacionada con el avance de las tecnologías digitales y de las infraestructuras comunicativas. Un avance que nos obliga a revisar las definiciones y los conceptos urbanos, debiendo ser conscientes de que urbanizar es mucho más que llenar el mundo de ciudades.
-localidad / globalidad. La amenaza de que la globalización aplastaría las identidades locales propiciando una total homogeneización cultural, no se ha cumplido hasta el momento. Sin embargo, nadie pone en duda que cada vez hay más fenómenos culturales transnacionales con muy potentes interacciones. Complementariamente, cuando la mayor parte de las relaciones entre países distintos se producía a nivel estatal, hoy cobran cada vez más fuerza y protagonismo las alianzas estratégicas establecidas entre las propias ciudades.
-imagen analógica / imagen post-icónica. Las nuevas iconografías no operan ya con códigos de semejanza. Son, más bien, el fruto de una sofisticada abstracción matemática que guarda una similitud -no una semejanza- con el objeto que representa. La sociedad virtual (la sociedad-red) construye una ciudad invisible e intangible. Una ciudad desmaterializada y desterritorializada en la que se establecen nuevas formas de relación entre lo público y lo privado. Así, bajo, dentro y sobre el envoltorio físico que aísla las casas y bloques de edificios de las ciudades contemporáneas, hay miles de cables, antenas y dispositivos varios que conectan a sus moradores con un mundo exterior tan difuso como inabarcable. Esto genera un nuevo tipo de ciudadano que no se define por elementos identitarios físicos y que usa cada vez menos la calle como espacio público de relación.
-producción / consumo. La economía de las sociedades occidentales ha pasado de un capitalismo basado en la producción a un capitalismo basado en el consumo. En este contexto, la fabricación de productos -físicos o virtuales- se dispara apoyándose en un consumo dirigido a satisfacer pulsiones y deseos, antes que las propias necesidades básicas de los sujetos. Un proceso en el comprar significa, antes que adquirir una necesidad, satisfacer la propia pulsión de compra.
-ciudad real / ciudad imaginada. En cualquier ciudad existen realidades que ni se imaginan, pero también igualmente se encuentran imaginarios muy extendidos y difundidos que no tienen su correspondencia en la realidad. La teoría de los imaginarios urbanos contrapone la ciudad real con las ciudades imaginadas a partir de ella misma en términos psicológicos y simbólicos. De esta confrontación nace un conocimiento que ya no pueden suministrar los análisis convencionales, constatándose que actualmente "lo que llamamos realidad se encuentra más en lo imaginado que en lo real".
La teoría de los imaginarios urbanos se describe como una nueva antropología del deseo ciudadano, que no busca verdades contrastadas sino creencias compartidas. Una teoría que parte de la convicción de que la experiencia urbana contemporánea no es genérica, sino que está fraccionada. Es decir, que en la ciudad hay muchas ciudades formadas por distintos puntos de vista urbanos (la ciudad de los hombres y de las mujeres, de los homosexuales y de los heterosexuales, de los niños y de los mayores, de los ricos y de los pobres...). Por lo tanto, los imaginarios urbanos son plurales y polisémicos y exigen un abordaje teórico-práctico flexible y multidisciplinar.

N5. Galería

Archivos C. Ciudad-Imaginario
Tetouan. Marzo 2007

sábado, 3 de noviembre de 2007

N1. Texto

Memoria_Imaginario_Urbano

Gabriel Campuzano

Al menos desde 1990 he realizado fotografías en las ciudades que visitaba con la certeza de estar desarrollando un trabajo bien diferenciado -casi ajeno- respecto de aquellos proyectos a los que estaba dedicado en esos momentos. Este conjunto de imágenes, no tan disperso como fragmentario, ha tomado cuerpo y coherencia al superponerse a otros intereses relacionados con indagaciones sobre el Imaginario, tanto colectivo como personal. Como punto de partida más lejano -en este proceso- podría establecerse la participación en el Taller de Creación dirigido por Pedro G. Romero en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla (1997), al que con posterioridad siguieron otras presencias en cursos, seminarios y conferencias como parte de una elección personal que centraba el establecimiento de relaciones entre el imaginario, lo urbano y la propia memoria. Este sumatorio ha abierto una senda cuyo recorrido ya ha decantado ciertas opciones personales. Así, sin que pueda hablarse de una superación absoluta del Proyecto Fotográfico, se ha trazado una organización previa del trabajo creativo que obedece a la concepción del "archivo como depósito del imaginario personal" y contenedor de experiencias de carácter biográfico. En este proceso ha destacado con claridad un encuentro:

Imaginarios urbanos: de ida y vuelta. Seminario dirigido por Armando Silva y enmarcado en el programa arteypensamiento de la Universidad Internacional de Andalucía. Dirigido al conocimiento y debate de los contenidos y propuestas del proyecto Culturas Urbanas desde sus imaginarios sociales, desarrollado en América Latina en una búsqueda propositiva de los modos de ser urbanos contemporáneos en distintas ciudades.

"Escribir cada ciudad nos pone tras la huella de la construcción imaginaria de los habitantes, bajo el supuesto de que ésta antecede a los modos de usar las ciudades. Los centros urbanos, en su uso, evocación y proyección, corresponden a un efecto ciudadano que dispone escalas de percepciones cognitivas que son reelaboradas de modo permanente según los puntos de vista de la gente" (Imaginarios: culturas urbanas de América Latina y España. Armando Silva)

Desde hace tiempo el urbanismo -como lo conocemos- se encuentra agotado y, sin que éste aún haya cambiado de una forma perceptible para el ciudadano, ya existe un acuerdo unánime sobre su obsolescencia. Sus técnicas de representación y creación se encuentran ancladas en conceptos de volumen, alineación y rasante y, junto a objetivos estandarizados, ya no responden a la necesidad de nadie. Por contra se mantiene en plena producción cuando es obvio para todos que el producto ya no vale. En este contexto, cuando Armando Silva dice que "la ciudad, a partir de los imaginarios, atiende a la construcción de sus realidades sociales y a sus modos de vivirlas y proponerlas. Lo imaginario antecede al uso social" debemos entenderlo en una doble dirección. Los imaginarios han derivado hacia conjuntos emblemáticos que habilitan en el ciudadano capacidades de respuesta y propuesta (defensa-ataque) simultáneamente, ambas necesarias para habitar en esta situación de frontera. Los imaginarios históricos -por así llamarlos- suministraron claves suficientes para la desenvoltura mientras el medio urbano ha podido ser percibido como un organismo aislado, capaz de imponer su lógica estructural a toda realidad circundante (física, social, cultural, económica...) y de ahí su relación con el poder tantas veces estudiada. Pero la ciudad solo es perceptible ya como un organismo de tal complejidad que fagocita su propio imaginario en la búsqueda de nuevas actitudes y nuevos modos de habitar. Por otro lado, el pensamiento contemporáneo promueve un replanteo drástico de las bases de la producción cultural cuando ha reconsiderado la vieja dialéctica Símbolo/Objeto, que ahora se formula en términos que obedecen a nuevos valores: Símbolo para el Consumidor / Objeto para el Usuario. Entendiendo que el Consumo es pasivo, caducable y rinde valor al poder, mientras que el Uso es activo e instrumental -con valor para el usuario- y su caducidad solo está limitada por el agotamiento físico.

En este contexto fotografiar la ciudad se antoja prioritario para el fotógrafo urbano, pero no por ello dejará de ser una búsqueda incierta y sometida, más que a un registro de certezas de autor, al registro de las capacidades de descubrimiento colectivo. Así poco puede esperarse de los modos asociados a la tradición fotográfica, si es que algo de ella queda tras ser capturada por otras disciplinas necesitadas de su valor medial. Ya no se necesita una mayor depuración estilística para contar lo mismo, apoyándose en la sofisticación de los nuevos instrumentos y la sutileza de los lenguajes, a unos ciudadanos cada vez más selectos respecto de los que no se quiere perder una ansiada posición protagonista. Si hay que imaginar la ciudad del futuro todo apunta a una indagación sobre los emblemas urbanos, y sus fantasmas contemporáneos, con la mirada más abierta y plural posibles. Si se trata de desarrollar un nuevo imaginario urbano colectivo, el rol del fotógrafo será complementario y reducido a la humilde figura de un archivista anónimo. Acumulador, depositario y clasificador de unos fondos que no representan más que el resultado fragmentario de los esfuerzos constructores de un Imaginario Urbano con el material de su propia Memoria.

viernes, 2 de noviembre de 2007

N1. Galería

Archivos C. Ciudad-Imaginario
New York. Abril 2007