viernes, 9 de noviembre de 2007

N2. Texto

El objetivo inicial de este proyecto fue indagar en la incierta pretensión de proyectar Arquitectura desde la Fotografía y, en ese sentido, la experiencia puede sumarse a las que proyectan desde el dibujo, desde la literatura, desde el cine, o desde cualquier actividad creativa que revierte experiencias disciplinares y acompaña los pasos del arquitecto en su recorrido personal indagatorio. Abierta esta puerta, otras más se abrieron dejando pasar el aire de otras tantas fantasías y reflexiones que se encadenaron sin que una razón última pueda explicarlo todo:
... Arquitectura. Proyecto. Arquitecto. Fotografía. Mujer. Mirada. Arquitectura ...
Así, cuando sobre las maquetas apiladas se proyectaron grandes obras de referencia, surgieron las imágenes -una tras otra- sin apenas tiempo para verlas. Viéndolas ya apareció la Mujer, como cliente/usuario y como metáfora de la propia Arquitectura.
DIARIOS DE ARQUITECTO (I)

CASA DE CAMPO PARA GWYNETH G (actriz secundaria)
ArqPro01
Jamás he conocido a una mujer como ésta. En sentido literal, porque puede decirse que en realidad no la conocí verdaderamente. Y nunca he visto otra igual. La precedió en cuatro meses su representante legal, también secretario, único familiar conocido y, según me pareció, discreto amante. Se trataba de un hombre maduro -podría ser su padre- tan educado y dueño de su imagen como aquellos nobles ingleses que nos mostraba el cine americano como arquetipo de la madurez masculina, confundiéndola con la eficacia más absoluta. Juntos trabajamos en el proyecto durante ese tiempo, partiendo de las necesidades e ideas iniciales, hasta concretar una propuesta muy estructurada, en la que se acoplaban correctamente mis intereses arquitectónicos con el sentido funcional y práctico de su mentor. Con aquel material podría ponerse en marcha la compleja documentación de obras, que aún requería de un plazo para su desarrollo. Pero antes sería necesario el visto bueno de ella, y acordamos una cita. Cuando llegué ya estaba allí, lo supe en el ascensor. El recorrido hasta la sala de reuniones fue una pura excitación. El aire, los aromas, el brillo de los grises, la música ambiental... los mismos de siempre -anodinos y convencionales- iban cambiando a cada paso recorrido, en un crescendo cinematográfico que alcanzó la máxima expresión con su presencia. Frente a mí Marilyn Monroe, Ingrid Bergman y Greta Garbo en un combinado -movido, no agitado- que nadie hubiera podido imaginar. Yo tampoco hasta ese instante. Pero allí estaban. No las tres juntas, sino en una. No revueltas como un amasijo de facciones histriónico, ni tampoco ordenadas como un catálogo de miembros. Por más que lo he pensado, no sabría decir de que manera. Manipulé múltiples combinaciones superpuestas como capas transparentes. Veladas y desveladas las unas por las otras. El proyecto sufrió diversos cambios. Unos solicitados por ella y otros incorporados por mí. Aunque los más importantes iban dirigidos a buscar esa forma de combinar que alude con certeza pero no muestra.

DIARIOS DE ARQUITECTO (II)

VIVIENDA PARA SYLVIA S (ama de casa militante)


ArqPro02
Participaba activamente en la organización de diversas asociaciones de amas de casa, siendo una febril impulsora de este incipiente movimiento reivindicativo. Presidía una confederación nacional, para la que redactaba comprometidos manifiestos en revistas y periódicos, al tiempo que participaba en congresos, reuniones y comisiones, así como en manifestaciones, encierros y protestas de todo tipo. Su aspecto, en cambio, era la antítesis de tanta vehemencia: su cuerpo era paciente, sus piernas daban solidez a cualquier postura adoptada por éste, y su rostro transmitía el atractivo de quien espera aprender algo constantemente. Su mirada -como ella- era dual. Siendo así, esta mujer transmitía una relación de fuerzas en equilibrio, pero sólo como si se tratara de poderosas fuerzas en equilibrio por un instante. Cuando propuso su encargo -una casa para ella y su familia, a la que nunca conocí- dedicó largos y encendidos monólogos a las relaciones entre la mujer y la vivienda, aportando diversas publicaciones y ejemplos, propios y ajenos, que profundizaban en dichas relaciones desde distintas ópticas y criterios. A mis preguntas, dirigidas a conocer el programa familiar, siempre respondió como si interrumpiera un discurso más importante: con sequedad y desinterés. En estos casos, contaban más sus mínimos gestos que los monosílabos que pronunciaba. Tras un tiempo razonable de trabajo y entrevistas, la vivienda respondía íntegramente a sus necesidades, si debemos atender a sus elogios, y vibraba de identidad con el proyecto. Equilibrada y mínimamente gestual respecto de lo funcional. Enardecida en su discurso sobre lo conceptual. Aún así no pude conocer la opinión de sus cuatro hijos, su marido, o su padre, que también la habitarían. Con el tiempo he olvidado muchas cosas sobre ella, incluso algunas importantes, pero siempre recordaré dos argumentos con los que construí el proyecto (sus propios materiales, podría decirse): Defendía el espacio privado con la misma energía que violaba el público. Inquietaba su equilibrio de fuerzas -desmesuradas y antagónicas- pero su atractivo residía en la fragilidad del mismo.